La semana pasada el abuelo y la mamá de Nerea vinieron a clase para hacer juegos. Eran aquellos juegos con los que PIPI, como le llama cariñosamente su nieta, se divertía cuando era pequeño.
Las chapas, canicas, pelotas de papel, la "gallinita ciega"...y alguno más.
La sesión nos permitió descubrir que los juguetes muy sofisticados no es la única opción para divertirse.
Hay que reconocer que tuvieron que cambiar las normas de los juegos sobre la marcha, porque además de no cumplirlas las usaban a su antojo y beneficio.
Son muy pequeños y les cuesta llevarlas a cabo.
Sin embargo aprendimos todos.
Sobre todo les agradezco el empeño y la predisposición. Supongo que tuvieron que tomar aspirinas para el dolor de cabeza y una tila para los nervios. Soportaron el "jaleo" durante una hora.
Las novedades excitan y la "competitividad les pierde".
Gracias de nuevo.
Os lo agradecemos TODOS.
Hola Rosa, soy PIPI, ¡¡jozu, que vergüenza!!.
ResponderEliminarMe he apuntado como seguidor de tu blog, deseo que me aceptes y que sepas que me encuentro a la entera disposición tuya y de tus niños/as.
Un saludo